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El Gobierno porteño presentó el Plan Empleo Joven

Esta mañana el ministro de Desarrollo Economico de la Ciudad de Buenos Aires, JOSÉ LUIS GIUSTI en comunicacion con el programa radial CONFIRMADO que se emite por Fm Cultura 97.9, informó que el plan estará destinado a personas de entre 18 y 24 años. Brindará una asistencia económica mensual para solventar por 12 meses, de forma exclusiva y parcialmente, el pago del salario de aquellas y aquellos que obtengan una labor para el 2023.El Gobierno porteño presentó el Plan Empleo Joven con el objetivo de que 10.000 vecinos y vecinas de entre 18 y 24 años se inserten en el mundo laboral para 2023. La iniciativa consiste en incentivar la contratación de este grupo que enfrenta las mayores dificultades para acceder a un trabajo. De esta manera, se buscará brindar más y mejores oportunidades y disminuir la tasa de desempleo.

El Plan, a cargo del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción del GCBA, brindará una asistencia económica mensual para solventar por un plazo de 12 meses, de forma exclusiva y parcialmente, el pago del salario de los jóvenes que obtengan un puesto laboral. En paralelo, el empleador deberá abonar la diferencia hasta completar el monto del salario previamente acordado.

A su vez, con el fin de conectar a los jóvenes con las organizaciones interesadas, el Gobierno porteño contará con un portal de empleo que estará disponible en el sitio web oficial. Allí, los jóvenes podrán inscribirse y cargar sus datos personales. Por su parte, en esa misma sección, las empresas tendrán la posibilidad de conocer los requisitos para participar del Plan y encontrar perfiles que se ajusten a sus búsquedas.

Comenzó «Pintó bodegón», la iniciativa para comer con descuentos de hasta 30% en la Ciudad

La gastronomía de la Ciudad de Buenos Aires se destaca por la diversidad en su oferta y por el nivel de excelencia de sus platos. Dentro de la cultura gastronómica porteña, los bodegones ocupan un lugar central.

Con el objetivo de fomentar su desarrollo, nació “Pintó bodegón”, una iniciativa para el sector que busca tentar a los comensales con descuentos y promociones de hasta el 30% en los locales adheridos de la Ciudad.

La movida gastronómica organizada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción de la Ciudad comenzó este martes 19 y finalizará el viernes 22 de abril. Dentro de los cuatro días se podrá acceder a los beneficios dentro de los más de 50 bodegones adheridos.

La organización de la cuádruple jornada de descuentos cuenta con la colaboración de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico.

“El viaje más corto del mundo”, en un viejo vagón del subte que volvió a funcionar

En el Museo del Automóvil están restaurando un vagón de madera de los que durante años circularon en la línea A. Ya lograron hacerlo andar otra vez, por una vía de 30 metros

La evocación sopla inmediatamente. Se abren las puertas de doble hoja, arranca el motor y enseguida vuelven el traqueteo, el ruido y hasta el temblor en la luz que sale de las tulipas. El vagón avanza, como lo hizo durante un siglo en las entrañas de Buenos Aires. Pero esta vez no lleva pasajeros entre Plaza de Mayo y Once. Esta vez hace «el viaje más corto del mundo», a 2 km/h y por una vía de 30 metros. Suficiente para que un viejo vagón de madera de los que andaban en el subte le demuestre al tiempo y a la memoria que sigue con vida.

Se trata de uno de los coches La Brugeoise que se usaron en la línea A desde su inauguración, en 1913, hasta su salida de servicio, el 11 de enero de 2013. Fueron los primeros subtes de América Latina.

Hoy, el coche N° 71 está en la sede del Museo del Automóvil, que funciona desde 1999 en Irigoyen 2265, en el barrio de Villa Real, donde antes había una fábrica de soda.

En dos pisos y un subsuelo hay más de 50 autos, motos y otros vehículos antiguos en exhibición y en perfecto estado. En ese lugar, por ejemplo, restauraron el Cadillac presidencial que se exhibe en el Museo de la Casa Rosada.

Algunos vehículos son de coleccionistas que los prestaron y otros pertenecen a Luis Spadafora, vecino de 77 años, empresario pyme del sector del plástico y amante de los autos y de la historia sobre ruedas. Por eso, cuando se enteró de que los coches La Brugeoise iban a quedar en un depósito, se le ocurrió pedir uno en donación para sumarlo a su museo.

«Estaban en un depósito de Subterráneos de Buenos Aires. Una vez que conseguimos la donación, nos dieron el vagón N° 71…porque era el que estaba más cerca de la puerta», recuerda Luis. Su hija Gisela muestra fotos y videos del operativo que hubo que realizar para llevar en un camión el vagón, que mide 16 metros y pesa unos 10.000 kilos.

El primer paso, el del traslado, estaba cumplido. ¿Y entonces qué seguía? La restauración. El primer paso era lograr que volviera a funcionar y empezar a exhibirlo. «Pero si lo dejábamos a nivel del suelo, la gente lo iba a ver de abajo, nada más», explica Spadafora.

A Luis se le ocurrió otra idea. Construir una vía y un andén, que simula en su decoración de azulejos blancos y negros a la histórica estación Sáenz Peña, de la que incluso consiguió uno de los carteles originales, también restaurado.

Hace tres años, y gracias al trabajo de los restauradores del Museo del Automóvil y el aporte de algunos privados que ayudaron con donaciones, lograron que el subte volviera a andar.

Hoy, el paso en marcha es restaurar el interior del vagón y la pintura original. «No queremos dejarlo como nuevo, sí que se vea lo más posible como era originalmente», cuenta Luis.

Por eso, eliminaron los grafitis que había dejado el vandalismo y están buscando devolverle al exterior el color gris original. También repararon las tulipas, los marcos de las ventanas y otras piezas. Lo mismo quieren hacer con el barnizado de las numerosas partes de madera.

Para lograrlo, en el Museo aceptan donaciones de materiales u otro tipo (www.museodelautomovil.com). El salón se puede visitar sábados, domingos y feriados de 14 a 19.

El vagón La Brugeoise es parte de la exhibición. Se puede entrar para volver a verlo, o para que los chicos conozcan. El recorrido del «viaje más corto del mundo», en cambio, se puede hacer pero con grupos de escolares o visitantes que combinen un paseo con anticipación, por las medidas de seguridad que implica mover el coche.

Cuando los sacaron de circulación, los vagones fueron llevados a un taller, hasta que se acondicionó un galpón cercano a la estación Mariano Acosta del Premetro. Por ley, la mayor parte de la flota quedó protegida como patrimonio porteño y nacional, aunque esa misma norma también autorizó la donación de algunos coches a entidades de bien público.

Así le donaron el vagón N° 71 al Museo del Automóvil, y otros coches fueron al Museo del Transporte de Luján, la Facultad de Arquitectura de la UBA y otras instituciones. En cambio, dos fueron vendidas como chatarra porque estaban muy dañadas. Las otras 70 unidades siguen en poder de SBASE.

El del Museo del Automóvil es uno de los poquísimos coches en exhibición y casi el único que volvió a andar. Sólo una formación de siete vagones fue restaurada por SBASE para utilizarla en viajes recreativos: el primero, en 2017. También se usó en alguna edición de «La Noche de los Museos».

Los coches con carrocería de madera fueron fabricados entre 1911 y 1919 por la empresa La Brugeoise et Nivelles SA, que tenía una de sus plantas en Brujas, Bélgica. De ahí el apodo de «las brujitas», como también se los conoce. Llegaron al país entre 1914 y fines de 1919, después de la Primera Guerra Mundial.

Desde entonces, funcionaron sin parar hasta 2013, cuando se los reemplazó por las formaciones chinas cero kilómetro y con aire acondicionado que circulan hoy. La mayoría de los coches duerme en galpones. Salvo el N° 71, que cada tanto hace el viaje más corto del mundo entre el pasado y el presente.

Fuente: Clarín

Adiós a los parquímetros: el estacionamiento en la Ciudad se pagará con una app

Comenzará a funcionar en mayo. Se podrá abonar vinculando la cuenta a una tarjeta de crédito o una billetera virtual. Hasta ahora, todavía hay que pagar con cospeles o monedas.

A partir de mayo, quienes dejen el auto en las zonas con estacionamiento medido en la Ciudad podrán pagar con una nueva aplicación para celulares. Así, quedará de lado una tecnología completamente obsoleta que sin embargo en la Capital todavía funciona: el pago con monedas o cospeles en los parquímetros y tickeadoras.

Se trata de una deuda que tiene la Ciudad hace décadas: el estacionamiento medido funciona con contratos vencidos y prorrogados desde 2001, sin ningún tipo de innovación tecnológica porque, por distintas trabas, en este tiempo nunca se pudo concretar una nueva licitación.

En otras ciudades del país, incluso mucho más chicas que Buenos Aires, el pago electrónico del estacionamiento medido rige hace años.

La modificación fue adelantada este jueves por el Gobierno porteño, en una presentación encabezada por el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, en la que adelantaron cuáles son los 26 compromisos de gestión que buscarán cumplir de aquí al final del mandato, en diciembre de 2023.

«La idea es poner la nueva app en  funcionamiento en mayo», aseguró el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel. En la presentación también estuvieron el Secretario General de la Ciudad, Fernando Straface; y Facundo Carrillo, secretario de Planificación y Control de Gestión.

De acuerdo a lo anunciado, a partir de mayo los vecinos podrán descargar la nueva app, en la que podrán crear una cuenta y vincular un medio de pago electrónico, que podrá ser alguna billetera virtual o bien una tarjeta de crédito.

Al momento de estacionar, cargarán en la app el horario, el número de la patente del auto y otros datos, y comenzará a correr el tiempo de estacionamiento. Al retirarse, deberán avisarlo en la app, y automáticamente se fraccionará el cobro de acuerdo a la cantidad de minutos que se hayan utilizado.

Hoy, la hora de estacionamiento medido cuesta $ 45. Por el momento se mantendrá la tarifa plana, sin diferencias por horario o lugar. 

En la Ciudad hay 3.500 espacios en las calles donde hay que pagar para estacionar. Están en parte del Casco Histórico, el Microcentro, Recoleta, Retiro, Balvanera y otras calles. Por ahora se mantendrán esos mismos lugares.

Desde este miércoles, la multa por mal estacionamiento subió a $ 5.837.

Otra novedad es que el estacionamiento será gratuito para los residentes de hasta 300 metros a la redonda, algo que hoy es imposible de diferenciar porque todos tienen que pagar manualmente.

Esta es, sin dudas, la principal novedad del sistema. Hoy, insólitamente, en Buenos Aires todavía hay que pagar con cospeles o monedas. Los primeros son difíciles de encontrar, porque no todos los kioscos de las zonas incluidas los tienen. Las monedas, en tanto, son difíciles de conseguir en cualquier circunstancia, y más si hay que juntar $ 45 o más.

El otro cambio importante es que lo que se recaude por el estacionamiento medido ya no irá a las arcas de las concesionarias sino que se lo quedará el Estado porteño.

Las empresas, STO (en la zona norte) y SEC (en el sur), son foco de permanentes críticas de los usuarios. Sobre todo por el otro servicio que brindan, el más importante: los acarreos de los autos mal estacionados. La gente se queja de que se llevan autos que no están en infracción, y que los transportan en la grúa a alta velocidad y descuidadamente.

Parte del problema es que desde 2001 nunca se logró renovar el servicio. Entre problemas económicos, falta de iniciativa política y, sobre todo, numerosas trabas judiciales, jamás se logró concretar una nueva concesión. Hubo intentos durante las gestiones de Aníbal Ibarra, Mauricio Macri y el propio Rodríguez Larreta, pero quedaron siempre trabadas.

En noviembre de 2020 la Legislatura porteña volvió a votar una ley marco para avanzar con cambios en el sistema, ante los sucesivos fracasos de los intentos anteriores. La idea es llevar el estacionamiento medido a unos 80.000 lugares de la Ciudad, especialmente para mejorar la rotación de vehículos en los centros comerciales a cielo abierto.

También se autorizará a que las grúas puedan ir a buscar autos mal estacionados en cualquier lugar de la Ciudad, siempre que el Gobierno se lo ordene. Además, a las empresas les pagarían un cánon por un servicio, dejarían de cobrar por acarreo.

Pero este cambio, que sería mucho más profundo, sigue pendiente y por ahora no hay fechas tentativas ni anuncios.

Fuente: Clarín

Buenos Aires se alquila: crece la cantidad de inquilinos y baja la de propietarios

En los últimos 15 años, la cantidad de familias que alquila su vivienda saltó del 27,7% al 34,8% del total de hogares. Las razones del fenómeno

En los últimos 15 años, la cantidad de familias de la Ciudad que habitan en una vivienda alquilada creció un 7,1%. Casi en la misma proporción, se redujo la cantidad de hogares propietarios de su casa. Con una población estable hace décadas, y a pesar de lo lento que se dan los cambios en la demografía de una ciudad, este dato demuestra lo difícil que se volvió para los porteños llegar a la casa propia.

Los números surgen de un informe de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad, en base a la Encuesta Anual de Hogares. En 2006, en Buenos Aires había un 60,7% de familias que eran dueñas de su vivienda y un 27,7% de inquilinos. En 2020, esa proporción pasó a 34,8% de familias que alquilan y 53,5% de dueños. El resto, bastante estable entre un 11,6 y un 11,8%, son personas que viven en casas prestadas, tenencias de hecho y otras excepciones.

El aumento en la proporción de hogares de inquilinos no se dio porque haya crecido la población. De hecho, Buenos Aires se caracteriza por tener una cantidad de habitantes muy estable apenas por debajo de los 3 millones de habitantes desde hace más de 70 años.

En el Censo nacional de población que se realizó en 1947, en Buenos Aires había 2.981.043 habitantes. En el relevamiento que el INDEC hizo en 2010, fueron 2.890.151. Y las proyecciones que hace Estadísticas y Censos de la Ciudad indican que hoy en la Ciudad viven 3.078.836 personas.

La cantidad de hogares tampoco se modificó sustancialmente: sigue en torno al 1.300.000, según informaron en el organismo estadístico porteño.

Quiere decir que, a igual cantidad de población y hogares, más inquilinos. La explicación, entonces, llega por el lado de la economía.

“El aumento de la presencia de hogares inquilinos en la Ciudad es el reflejo del cada vez más dificultoso escenario que enfrentamos los porteños al momento de intentar adquirir una vivienda. Una medición que efectúa la Dirección lo verifica: en 2016 el ingreso promedio de una pareja de porteños era 26% superior a la cuota promedio de un crédito para financiar la cuota de un crédito hipotecario UVA para la adquisición de un departamento de 2 ambientes en la Ciudad. En la actualidad, ese mismo ingreso representa solamente el 42% de esa misma cuota”, aseguró José María Donati, director de Estadísticas y Censos de la Ciudad.

El primer efecto de esta “inquilinización” de la población es la mayor presión sobre los precios de los alquileres, que tienden a aumentar. Lo lógico, entonces, sería que hubiera un mayor interés por construir viviendas y volcarlas al alquiler. Sin embargo, esto no se verifica en la realidad: en el sector inmobiliario repiten hoy que faltan viviendas, no hay oferta suficiente, sobre todo desde que la ley de Alquileres distorsionó las reglas del mercado.

¿Es porque no se construye lo suficiente? No parece la respuesta correcta. Según estadísticas de la Secretaría de Desarrollo Urbano porteña, la cantidad de metros cuadrados para construir viviendas nuevas se mantuvo bastante estable y hasta había subido en la pre pandemia: de 2.087.249 m2 autorizados en 2011, por ejemplo, se pasó a 3.089.499 m2 en 2018 (el número más alto de la década) y 2.669.998 m2 en 2019.

Entonces, si hay más inquilinos y se sostiene la construcción, ¿por qué no hay viviendas suficientes en alquiler? “Después de la crisis de 2001, la construcción siguió siendo negocio, pero se hizo más difícil para el comprador acceder a la vivienda. Apareció la figura del “inversor-propietario”, gente que invierte en la construcción pero no necesariamente para la venta sino como reserva de valor. El negocio no es el usuario final, las propiedades son una forma de ahorrar, como un lingote de oro”, explica Daniel Canda, arquitecto, docente de la Facultad de Arquitectura de la UBA y especialista en desarrollos inmobiliarios.

Por eso se explica que ante una situación de inseguridad como la que introdujo la Ley de Alquileres para los dueños, muchos hayan decidido sacar las unidades del mercado con tal de no ganarse un problema. Claramente, lo hicieron porque no necesitaban alquilar la unidad de manera urgente y podían dejar las propiedades desocupadas.

Esta decisión de ahorrar en ladrillos se demuestra con otro dato. Hoy, incluso pese a los aumentos de valores y de cantidad de inquilinos, poner una vivienda en alquiler no es tan buen negocio: la rentabilidad anual apenas supera el 2%, explican en el sector inmobiliario.

En este sentido también se expresa Bruno Abriata, profesor de Geografía Económica de la Facultad de Economía de la UBA: “La compra de viviendas no se rige por la demanda, está desacoplado, porque se agrega demanda por el lado de la reserva de valor. El que tiene capacidad de ahorro, la vuelca al ladrillo. Aún con una tasa negativa en la inversión, lo hace con tal de resguardar su ahorro. No necesariamente construye para ofrecerlo en alquiler”.

Así, se entiende por ejemplo, por qué se insiste tanto en construir departamentos chicos y en general los mismos barrios de siempre (Palermo, Caballito, Recoleta, Belgrano): porque son las zonas y los tipos de vivienda que más difícilmente se deprecien.

Y así también, aunque en una escala aún mayor, se explica por qué se sigue construyendo torres en Puerto Madero, un barrio que sigue con una ocupación de menos de la mitad de su capacidad disponible. Pero a un metro cuadrado que supera los 4.000 dólares, la reserva de valor es evidente.

¿Puede cambiar esta situación? Parece difícil si no hay un vuelco en la economía que permita acercar los salarios a los créditos hipotecarios. Es que el gran desaparecido desde el 2001, en cuanto al rubro inmobiliario, son los préstamos accesibles. “Los créditos hipotecarios en Chile, por ejemplo, representan el 36% del PBI; aquí en Argentina ronda el 6%”, explica Abriata.

Por todo esto, lo más probable es que esa proporción de hogares inquilinos en la Ciudad se mantenga al alza en los próximos años. Y que aunque haya construcción, siga siendo insuficiente la oferta de viviendas. Porque mientras la reserva de valor sea la prioridad, habrá que ver a los edificios no tanto como un conjunto de departamentos sino como una gran caja de seguridad.

Fuente: Clarín

Presupuesto porteño 2022: se mantiene el recargo a los gastos con tarjeta y eximen de impuestos a los comercios nuevos

La disputa entre la Ciudad y el Gobierno nacional por la quita de la coparticipación federal, que aún no se resuelve en la Corte Suprema, volverá a tener un impacto impositivo. El Ejecutivo porteño envió este miércoles el Presupuesto 2022 a la Legislatura porteña: en el cálculo de recursos para el próximo año se mantiene el impuesto a los gastos con tarjeta de crédito, creado para compensar la pérdida de fondos.

Se trata de un cargo del 1,2% sobre el total de gastos del resumen de cuenta mensual que abonan todos los que operan con bancos radicados en la Ciudad.

En tanto, los nuevos comercios que abran en la Ciudad no pagarán Ingresos Brutos durante el primer año, y en el segundo sólo abonarán el 50%. Esto corre para aquellos emprendimientos que facturen hasta $ 2.600.000 al año , y se anoten en el Régimen Simplificado de Ingresos Brutos (que se maneja con las mismas que en el Monotributo).

También estarán exentos los profesionales independientes y autónomos que se anoten en ese régimen (contadores, plomeros, electricistas). Además, desde el año que viene dejarán de pagar los jardines maternales, donde van chicos de 45 días a 4 años, otro rubro muy golpeado por la cuarentena.

El impuesto a las tarjetas fue instalado en la economía porteña este año, como forma de compensar la fuerte caída en los ingresos públicos que significó la decisión del Gobierno kirchnerista (primero con un decreto y luego con una ley) de reducir del 3,5% al 1,4% la coparticipación que la Ciudad recibe, en especial para financiar los gastos en seguridad derivados de la transferencia de parte de la Policía Federal, en 2017.

Es una alícuota que se cobra en concepto de Impuesto a los Sellos. Esa misma carga ya existe en otras provincias.

El otro impuesto que se aplicó para compensar la quita de la coparticipación, y que también se mantendrá, es la alícuota del 8% a los Ingresos Brutos por las operaciones de transferencias bancarias. Apunta, por ejemplo, a la compra de Leliqs y otros instrumentos financieros. Es un impuesto que también cobran la Provincia de Buenos Aires y otros distritos.

Según explicaron en el Ejecutivo porteño, este año la quita de esos fondos significó una caída de $ 96.000 millones, cifra que el año entrante treparía a los $ 120.000 millones.

Al igual que el año pasado, en el Gobierno porteño explican que se trata de un «Presupuesto de contingencia», y que si la Corte Suprema le devolviera a la Ciudad los fondos de la coparticipación, esos tributos se eliminarían.

Por lo pronto, el Tribunal convocó este año a un diálogo entre el Gobierno porteño y el nacional para consensuar una solución, pero en las audiencias no hubo avances y desde entonces la Corte Suprema está trabajando en su fallo.

Con esto, el Presupuesto porteño para 2022 será de $ 964.388 millones.

El proyecto ingresará a la Legislatura este miércoles a las 11. Será con más de un mes de demora, porque lo habitual es sea presentado el 30 de septiembre. Pero en el Ejecutivo explicaron que el retraso se debió a que no están claras las pautas del Presupuesto nacional, que el ministro de Economía Martín Guzmán envió al Congreso pero que aún no fue tratado. 

El Presupuesto nacional es la guía que suelen tomar las provincias para elaborar luego su propio esquema. Porque establece las pautas de crecimiento, inflación, precio del dólar y otras variantes. El problema es que el proyecto de Guzmán fue criticado incluso desde el propio kirchnerismo, que anunció que le hará cambios.

Pero como la discusión en el Congreso no avanzó, la Ciudad tuvo que enviar su propio proyecto a la Legislatura con las pautas que anunció la Nación para el año que viene, y que no parecen muy convincentes: inflación del 33%, crecimiento de la economía del 4,4% y un dólar a $ 131,1.

El problema es que la Ciudad necesita tener su Presupuesto antes del 10 de diciembre, cuando se producirá el recambio de los legisladores elegidos este domingo. En realidad, tanto con la composición actual como con la futura tiene los votos suficientes para aprobarlo sin mayores sobresaltos: para el Presupuesto alcanza con mayoría simple, y para la Ley Fiscal y el Código Tributario (las normas que fijan los impuestos) necesita 31 votos, cuando hoy el interbloque oficialista tiene 38 bancas, y en diciembre tendrá 32.

¿Qué pasará con el ABL?

En el Ejecutivo porteño informaron que el ABL se seguirá cobrando con el mismo sistema que se aprobó hace dos años, y que plantea aumentos mensuales al ritmo de la inflación.

Así, los contribuyentes vienen pagando mes a mes un poco más, según lo que indique el Índice de Precios al Consumidor que mide la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad, no el del INDEC. Por cuestiones operativas y por los tiempos que lleva imprimir y distribuir las boletas, se aplica cada mes la inflación registrada cinco meses antes. En enero se pagará el aumento equivalente a la inflación de agosto (2,9%), en febrero la de septiembre, y así sucesivamente.

Como todos los años, habrá beneficios para quienes paguen en término:

  • Los que elijan el pago único, abonarán el total del año y se ahorrarán las actualizaciones mensuales.
  • Quienes paguen mes a mes antes del vencimiento, el año que viene tendrán un 10% de descuento en cada cuota. De igual manera, los buenos cumplidores de este año verán esa quita en las boletas que empezarán a llegar en diciembre.
  • Los que paguen con débito automático se ahorrarán una cuota, la última del año.

Para acceder a estos beneficios, en años anteriores era condición no registrar deuda. Esa situación cambió por la pandemia, que provocó que muchos contribuyentes perdieran la regularidad del pago. Por eso, este año la Ciudad dispondrá que quienes paguen mes a mes cada cuota antes del vencimiento tendrán un 5% de descuentos, tengan deuda acumulada o no. En contrapartida, los que paguen fuera de término tendrán recargo del 5%.

En el caso de los que paguen el ABL anual (que son menos del 10% del padrón), verán en la cuota la inflación acumulada, que fue del 40%. Es decir, que si en enero pagaron todo el año junto y eran, por ejemplo, $ 10.000, este año pagarán $ 14.000. Pero luego ya no tendrán que abonar nada más. El año pasado se había agregado un 15% sobre la inflación, pero para 2022 se decidió eliminar ese cargo.

Patentes, con subas de acuerdo al valor de los autos

El Presupuesto elaborado por la Ciudad no plantea modificaciones en las alícuotas que se pagan por la tasa a los automóviles. Pero los contribuyentes sí notarán una suba. Se debe a que los autos aumentaron de valor este año.

Esta tasa se abona con la misma metodología desde hace años. La valuación fiscal de cada vehículo se establece de acuerdo a un listado de precios elaborado en base al Registro de la Propiedad Automotor y las cámaras del sector. A ese monto se le aplica la alícuota anual y se divide el total por las seis cuotas bimestrales. ¿Cuánto pagan?

  • Los que valen hasta $ 2.800.000 abonan el 3,2% anual.
  • Los que están entre $ 2.800.000 y $ 3.850.000, pagan el 4%.
  • Desde $ 3.850.000 hasta $ 5.600.000, el 4,5%
  • Los superan los $ 5.600.000 pagan el 5.0%.

Dado que los valores de los autos volvieron a pegar un salto este año, se espera que las boletas lleguen con una suba sensible. Esta año, por ejemplo, hubo casos de aumentos de hasta el 70%.

Obras en el subte y el Metrobus del Bajo

Por el lado de los gastos e inversiones, no hay demasiadas novedades. La pandemia, la quita de la coparticipación y la situación económica impiden totalmente la realización de grandes proyectos de infraestructura.

Por lo pronto, y como es habitual, Educación y Salud se llevarán las partidas más grandes (19,5% y 16,4%, respectivamente), producto del gasto operativo, del pago de salarios y también de algunas obras de mantenimiento que están planificadas para escuelas y hospitales.

En tanto, la Seguridad volverá a llevarse una partida abultada, con el 15,9% del total. Está prevista la compra de equipamiento para la Policía de la Ciudad por $ 5.164 millones, y la construcción o remodelación de las comisarías 2, 7, 11, 14 y 15.

Por el lado de las obras, se destinarán $ 7.829 millones a inversiones en el subte, básicamente para ponerse al día con la modernización de la red que se tuvo que frenar por la pandemia. Por ejemplo, con cambios en los sistemas de señales o con la construcción del nuevo «nodo Obelisco», la combinación de las líneas B, C y D debajo de la 9 de Julio.

En tanto, habrá una partida de $ 1.604 millones para avanzar con la ampliación del Metrobús del Bajo desde la avenida Independencia hasta La Boca, por la avenida Almirante Brown.

Fuente: Clarín

La escuela-museo que donó Quinquela Martín y que hoy recupera el color de sus murales

¿Quién le dio más a quién?, ¿La Boca a su hijo preferido, Benito Quinquela Martín?, ¿o el pintor a su barrio, al que hizo famoso en el mundo con su arte?

Sin uno no existiría el otro. Y tampoco varios emblemas de La Boca. Porque Quinquela, el pintor que pintó su aldea, también le hizo varias donaciones a su barrio. Entre ellas, la escuela-museo «Pedro de Mendoza», a la que decoró con 17 murales. Después de años de oscuridad, esas pinturas están siendo restauradas, para que los alumnos vuelvan a convivir con los colores originales que dejó el maestro.

No se sabe cuándo nació el pintor. Porque el 20 de marzo de 1890 fue abandonado en un orfanato con una nota que reportaba su nombre: Benito Juan Martín. Se estimó, entonces, que había nacido unos 20 días antes, y por eso se le fijó como cumpleaños el 1° de marzo.

A sus seis años fue adoptado por Manuel Chinchella y Justina Molina, un matrimonio de laburantes de La Boca. Con los años, el pintor castellanizó la pronunciación italiana de su apellido y se cambió el nombre a Benito Quinquela Martín.

Acaso porque fue huérfano, se convirtió en hijo pródigo. De su familia y de su barrio, al que le donó un lactario, un jardín de infantes, una escuela primaria y una secundaria técnica. Un camino entero para los chicos necesitados de La Boca, desde la alimentación en la primera infancia hasta una salida laboral con un oficio en la adolescencia.

Y todo, con arte. Por eso, en la escuela N°4, que queda en Pedro de Mendoza 1835, los 390 alumnos (de La Boca, Dock Sud y la Isla Maciel) conviven en la biblioteca, el patio y en todas las aulas con las pinturas que regaló Quinquela Martín.  En la escuela aseguran que «los chicos no pasan de grado, pasan de mural”.

La escuela fue inaugurada el 18 de julio de 1936. «Quinquela eligió el terreno donde antes había funcionado una fonda en la que se habían conocido sus padres», cuenta Víctor Fernández, director del Museo Benito Quinquela Martín, que queda en el mismo edificio.

No le fue fácil que las autoridades educativas aceptaran que decorara la escuela con sus pinturas. Uno de los argumentos de los críticos era que el convivir con obras de arte de un maestro podía cohibir o censurar la propia creatividad de los alumnos. O que podían ser una distracción en el aula.

Quinquela no estaba de acuerdo. Incluso, sospechaba que el motivo de la negativa eran celos artísticos. Incluso, llegó a recibir a algunos rivales en su oficina con un revólver sobre la mesa. Descargado, como se ocupó de aclarar después.

Y como era bastante cabeza dura, Quinquela pintó igual. Sin autorización, a escondidas, y colocó los murales «de prepo». Entre 1935 y 1936, en su taller fue pintando los paños que, luego unidos, conforman cada mural. Están hechos sobre un material llamado «celotex», un aislante de aglomerado de cartón, similar a lo que hoy se conoce como durlock.

Así, hizo 13 murales. Además, en composiciones de cerámicas, agregó otros dos en el patio cubierto de la escuela. También pintó un enorme fresco en el hall del primer piso. Y en la entrada, en la vereda, sumó otra pintura, en cemento policromado.

La restauración comenzó hace dos años, se vio afectada por la pandemia y ahora está retomando su ritmo. «Además de intervenir en los murales, se repara toda el aula y se cambia la iluminación», explica Matilde Pirovano, directora de Gestión Cultural del Ministerio de Educación de la Ciudad, que es el organismo encargado de la restauración.

Los trabajos se iniciaron por las pinturas que estaban más dañadas. La primera, «Cargadoras de naranjas en Corrientes», se terminó en 2019. «Estaba tan deslucido que las naranjas parecían papas», recuerdan en la escuela.

El siguiente fue «Buzos en el fondo del mar», en otra de las aulas. Este mural tiene una particularidad: incluso restaurado, es notablemente más oscuro que lo que uno conoce o espera de un cuadro de Quinquela Martín. «En sus murales se permitía cambiar de disciplina, mostrar otros temas. El de los buzos también era parte del trabajo de la gente del barrio», explica Víctor Fernández.

Por estos días, comenzó la restauración de «Regreso de la pesca», el tercer mural que recuperará su imagen.

¿como se hace la restauración?

Para el trabajo técnico, la Ciudad contrató a especialistas de la Universidad Nacional de San Martín. Se trata del Centro TAREA (por «Taller de Restauro de Arte»), un programa que funciona desde 2004 y es parte de la licenciatura en Conservación de Bienes Patrimoniales.

La coordinadora del proyecto de los murales es Judith Fothy. «Nos guiamos por criterios internacionales, como la mínima intervención y el máximo respeto por el original. Trabajamos en equipo con historiadores, químicos y físicos”.

En los dos primeros murales intervinieron dos restauradoras profesionales y tres alumnas avanzadas. «Se hace un largo trabajo previo, de un mes, investigando los materiales usados en cada mural y su historia», cuenta Fothy.

Luego, manos a la obra. En jornadas de unas 7 horas, que siempre están condicionadas por la propia actividad de la escuela y por los protocolos pandémicos. De a dos por andamio, las expertas van removiendo el barniz, reparando daños, recuperando la magia de Quinquela.

La humedad del Riachuelo, el polvillo ambiental, la exposición a la luz directa y algún que otro pelotazo de los chicos fueron dejando a los murales muy degradados. Pero con el trabajo actual se alcanza hasta un 90% de recuperación.

«Es un proyecto muy emocionante y redondo. Es más que restaurar un mural, es seguir una idea muy pionera, la de un artista y filántropo que ofreció una salida al barrio y lo convirtió en un pedazo de Buenos Aires», resume Fothy.

La recuperación de cada pintura demora entre 5 y 6 meses. Por eso, se estima que en unos tres años se terminarán de reparar los 13 murales que necesitaban intervención. Los otros cuatro están en buen estado.

OTRAS HUELLAS
Los murales de la escuela-museo no son los únicos que pintó Quinquela. En total hizo 76, distribuidos en distintos puntos del país, algunos en conjunto con otros artistas. En la Ciudad y sus alrededores, por ejemplo, hay uno en la cancha de Boca, dos en la confitería del estadio de River, uno en la sede social de Racing en Avellaneda, uno en el aula magna de la facultad de Odontología, dos en el teatro Regina y 13 en el Teatro de La Ribera, a metros de la escuela. Y, entre los otros, hay dos en el piso de los andenes de la estación Plaza Italia del subte D.

¿Cuánto valen? No tienen precio, es impensable cotizarlos e imposible moverlos. Sólo para tener un parámetro, «el cuadro más caro de Quinquela Martín fue vendido en más de 400.000 dólares en 2013 en una subasta y lo compró un coleccionista privado», contó Víctor Fernández.

Además, está claro que Quinquela Martín no pintó esos murales en la escuela con un ánimo comercial sino para que los chicos vieran en sus aulas lo que eran los oficios y la cultura de La Boca, ese barrio portuario de marineros, barcos, cargadores, carnavales, músicos y artistas.

Así parece seguir observándolo la estatua de Quinquela, esa que desde el Riachuelo mira a la escuela que el donó y llenó de un color que hoy va volviendo aparecer, escondido debajo del tiempo.

FUENTE: Clarin

Caranchos de la pandemia”: los que usaron el Covid para el delito

Con el coronavirus también aparecieron personas que falsificaron barbijos, se hicieron pasar por médicos o realizaron testeos truchos. Ya hubo detenidos y condenas

No pararon ni con la pandemia. Al revés, la aprovecharon. El Covid no solamente trajo muerte y enfermedad sino también nuevos delitos. Desde la llegada del coronavirus al país hasta hoy, la Justicia porteña tuvo que abrir varias causas contra gente de falsificaba barbijos, se hacía pasar por médico, realizaba hisopados truchos o vendía medicamentos sin permiso. Son los caranchos de la pandemia, los que aprovecharon el virus para robar y estafar.

Las causas fueron iniciadas por la Fiscalía General de la Ciudad. En muchos casos ya terminaron en juicios abreviados en los que los acusados confesaron a cambio de una reducción en la condena. Otros procesos siguen en marcha. Entre todas, hubo 18 detenidos.

El primer delito apareció el 30 de marzo del año pasado, apenas 10 días después de que el Gobierno dispusiera la cuarentena. Un policía de la Ciudad se enteró, mediante una vecina, que había alguien que vendía permisos para circular por la calle, los que ofrecía a través de Instagram. El Cuerpo de Investigaciones Judiciales y la fiscal Celsa Ramírez le hicieron un seguimiento y finalmente lo detuvieron.

Poco después, el 24 de abril, tres personas quedaron imputadas por utilizar una ambulancia para transportar pantuflas. Los encontró la policía en la zona de Once, cuando descargaban la mercadería con una carretilla.

Otros casos fueron más graves, porque implicaron el ejercicio ilegal de la medicina y pusieron en riesgo la vida y la salud de terceros, en plena pandemia. Uno de los más recordados sucedió el 11 de mayo, cuando terminó detenido un hombre de 52 años que se hacía pasar por médico.

Una mujer llamó a su empresa de medicina privada porque su hija de 16 años tenía síntomas compatibles con Covid. El «médico» apareció en el domicilio, sin barbijo y saludando a los besos. Cuando la mujer le preguntó por qué no mantenía la distancia, le respondió que «si te vas a morir, te morís igual».

No fue lo más grave: a continuación, revisó a la adolescente, le dijo que no tenía Covid y le indicó que tomara paracetamol, con una receta que no llevaba ni firma ni sello. La chica siguió con síntomas y la tuvieron que llevar al hospital Garrahan. Allí confirmaron que tenía dengue y la dejaron internada cinco días. El falso médico fue condenado a cuatro años y tres meses.

La venta de supuestos remedios contra el Covid también apareció entre las formas de estafa y ejercicio ilegal de la medicina. En agosto del año pasado, la Fiscalía desmontó un consultorio trucho en Bartolomé Mitre al 1300 donde se vendía clorito de sodio como tratamiento contra el coronavirus. También lo promocionaban vía web, y vendía además suplementos dietarios y otros productos.

Los testeos truchos también fueron motivo de causas judiciales. A fines de abril, la Policía detuvo a tres mujeres que se presentaban como integrantes de «Acilra», una supuesta organización que ofrecía hisopados truchos. Estaban en Larrea al 900, Recoleta, y tenían unos carnets de enfermeras apócrifos. Por cada falso test pedían 3.500 pesos.

En tanto, el 17 de junio último la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) clausuró dos locales en Paysandú al 1400, Caballito, donde se vendía alcohol líquido y en gel no autorizados por la ANMAT.

Pero el caso más grave, por el tamaño de la organización delictiva, fue el que derivó en la detención de cinco personas a quienes les encontraron más de 50.000 barbijos truchos con el logo del CONICET Atom Protect, que vendían ilegalmente.

La Policía además les secuestró siete armas de fuego y más de 1.000 municiones, junto con teléfonos, computadoras y las telas y maquinas que usaban para fabricar los barbijos.

Los allanamientos fueron 11, en diversos lugares de la Ciudad y el Conurbano: una estación de servicio en Virrey del Pino, un local en Laferrere, otro en Isidro Casanova y el resto en Almagro, Balvanera y San Nicolás.

Cuatro de los procesados aceptaron un juicio abreviado y ya fueron condenados a dos años de prisión en suspenso.

Esa investigación fue encabezada por el fiscal Carlos Rolero Sasturián, que también llevó adelante otra causa similar. En agosto pasado, ocho personas terminaron detenidas luego de cinco allanamientos en los que se desbarató otra red que fabricaba barbijos truchos.

Operaba en una vivienda y cuatro talleres textiles ilegales en Parque Avellaneda. Fabricaban los supuestos Atom Protect del Conicet, pero también falsificaban los de las marcas Ion Positivo, KN-95, 3M y Protective Mask.

«Durante todo el período de aislamiento, el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad continuó prestando sin interrupciones el servicio de justicia. Pusimos en práctica un Protocolo de Trabajo Remoto para Operadores Judiciales y pusimos a disposición todas las herramientas tecnológicas posibles», aseguró el fiscal general de la Ciudad, Juan Bautista Mahiques.

A las causas tramitadas por el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad se le pueden sumar las múltiples denuncias realizadas durante la pandemia por los «cuentos del tío», las estafas telefónicas o por internet, que explotaron con el aislamiento. Tanto, que el propio Banco Central y las asociaciones bancarias tuvieron que salir a advertir por el crecimiento de estas maniobras delictivas.

FUENTE: Clarín

Homenaje en la Ciudad: proponen que el Paseo del Bajo se llame “Raúl Alfonsín”

La Legislatura le dio este jueves una primera aprobación a una ley para rebautizar la autopista subterránea de Puerto Madero en honor al expresidente.

La Legislatura porteña le dio este jueves una primera aprobación a una ley que propone que el Paseo del Bajo, la autopista subterránea que cruza Puerto Madero, sea rebautizada como «Presidente Raúl Ricardo Alfonsín». La iniciativa recibió 50 votos a favor, 3 en contra y 1 abstención.

Tras esta aprobación, el proyecto impulsado por el radicalismo pasará por una audiencia pública y una segunda sanción. Se presume que las superará sin inconvenientes y se concretará en ley.

El proyecto fue presentado por el legislador Ariel Álvarez Palma, de UCR-Evolución, y luego se sumaron otros compañeros de su bloque (Martín Ocampo, Inés Gorbea, Guillermo Suárez, Diego Weck y Manuela Thourte).

Según explica en el proyecto de ley, Álvarez Palma propone el homenaje a Alfonsín porque «su figura representa el valor de la honestidad y honradez. Su vida demostró que su obrar virtuoso fue inspirador no solo para quienes hacemos política sino para los ciudadanos que vieron en él un líder a seguir».

El Paseo del Bajo fue inaugurado el 27 de mayo de 2019, con el nombre de «Juan Manuel de Rosas». Son 7,1 kilómetros de una autopista en trinchera, a lo largo de Puerto Madero desde La Boca hasta Retiro. Su uso es exclusivo para el tránsito pesado y los micros de larga distancia.

Si se confirma el cambio de su nombre, quedaría formado un verdadero «camino de líderes radicales». Porque el «Paseo del Bajo-Alfonsín» se conectaría al norte con la autopista Illia, y al sur con la Buenos Aires-La Plata, cuyo nombre formal (y casi desconocido) es «Doctor Ricardo Balbín». Es decir, que se podría viajar por el eje «Balbín-Alfonsín-Illia».

Además, de aprobarse este cambio de nombre, podría convertirse en el primer homenaje en Buenos Aires al expresidente fallecido en 2009. Porque hubo otros dos que se aprobaron pero nunca se llevaron a la práctica.

Ambos fueron sancionados en 2019, al cumplirse los 10 años de la muerte de Alfonsín (falleció el 31 de marzo de 2009). En la Ciudad, ese es el tiempo mínimo que debe pasar para que se le pueda poner el nombre de una figura pública a una plaza, una calle, una autopista o cualquier componente del espacio público que dependa del Estado porteño.

La idea fue rebautizar a la estación Congreso de la línea A de subte con el nombre del ex presidente. Esa ley fue aprobada el 11 de julio de 2019 en segunda y definitiva lectura. Pero el cambio de la cartelería en la estación nunca se concretó.

Para esa época, también se aprobó otra ley en la que se decidió llamar a un concurso artístico para elaborar un monumento al ex presidente. Ese homenaje tampoco se concretó todavía.

¿Por qué no se materializaron los homenajes a Alfonsín? Falta de presupuesto, la pandemia, burocracia y otros motivos. No parece haberse debido a causas políticas o ideológicas, dado que las leyes en su momento fueron aprobadas por una amplísima mayoría, incluyendo tanto a Juntos por el Cambio como al bloque kirchnerista.

Raúl Ricardo Alfonsín nació en Chascomús el 12 de marzo de 1927. Se recibió de abogado en 1950, y casi a la par comenzó a militar en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical. En 1983 se convirtió en el presidente con el cual regresó la democracia, hasta 1989 cuando le entregó el mandato a Carlos Menem.

Su presidencia es recordada por el juicio a las Juntas militares, la defensa de la democracia y los derechos humanos, y la promulgación de la ley de divorcio, entre otros hitos. La crisis económica y la hiperinflación signaron también su gestión.

En otros distritos, como La Plata, Vicente López o su Chascomús natal, sí hay monumentos y otros homenajes a Alfonsín. Y desde 2008, en la Casa Rosada está su busto, al igual que el de los otros ex presidentes. Pero en la Ciudad de Buenos Aires, donde Alfonsín vivió gran parte de su vida, aún falta que se concrete un reconocimiento público.

Otros recordatorios en la Ciudad

Que la elaboración de un monumento o el cambio de la cartelería del subte para homenajear a Alfonsín se hayan demorado puede llamar la atención, pero no debería sorprender si se compara, por ejemplo, con lo que pasó con el monumento a Juan Domingo Perón. Aunque los primeros proyectos para homenajearlo en la Ciudad fueron presentados en 1986, el monumento en su honor recién fue inaugurado en octubre de 2015.

Se trata de una estatua de 5 metros colocada en la plaza que queda frente a la Aduana, en Paseo Colón y Belgrano. Una curiosidad: ese espacio verde anteriormente se llamaba «Agustín P. Justo», pero le cambiaron el nombre por «Perón», justamente para colocar la estatua.

Si de monumentos a presidentes se habla, acaso el más famoso (y polémico) sea el que recuerda a Julio Argentino Roca, en Diagonal Sur. Ya son incontables las veces que fue vandalizado y pintarrajeado, en especial por aquellos que lo acusan de haber sido un «genocida» de los pueblos originarios.

También despertó polémica la decisión de ponerle «Centro Cultural Néstor Kirchner» al Palacio de Correos. El nombre original era «Centro Cultural del Bicentenario», pero en 2012 una ley del Congreso le puso el nombre el ex presidente. Como se trata de un edificio que depende del Gobierno federal, no hizo falta que pasaran al menos 10 años de su fallecimiento (Kirchner murió el 27 de octubre de 2010) para que le dieran su nombre a un espacio público, como sí hubiera debido pasar si la decisión hubiese dependido del Gobierno porteño.

Otro presidentes tienen numerosos homenajes, entre calles, avenidas y plazas. Es el caso de Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Figueroa Alcorta, Yrigoyen, Rivadavia, Urquiza, Pellegrini, Alvear y otros.

Las autopistas también sirvieron para homenajearlos. Además de Illia, en 2002 se nombró «Autopista Presidente Héctor J. Cámpora» a la AU7, en el sur de la Ciudad.

La autopista 9 de Julio Sur, que une la 25 de Mayo con el puente Pueyrredón, también lleva nombre de un ex presidente, aunque pocos lo recuerden: formalmente, se llama «Autopista Presidente Arturo Frondizi».

Fuente: Clarin

La Ciudad ya tiene “Super Viaje BA”

12 de Agosto 2021

Con una iniciativa novedosa la Ciudad de Buenos Aires busca atraer turistas del interior del país. Gonzalo Robredo, presidente del Ente de Turismo de la Ciudad se mostró muy entusiasmado de cara al próximo fin de semana largo de agosto, esta iniciativa de colaboración público-privada incluye rebajas de hasta el 50% y cuotas sin interés en alojamiento y transporte que están disponibles online. «Hay más de 120 descuentos y beneficios para reimpulsar la actividad, potenciar la diversidad de atractivos culturales e históricos, brindar beneficios para turistas y dinamizar la economía dentro de Buenos Aires» decía el funcionario al programa «Confirmado» en Fm Cultura 97.9

En la web oficial de Super Viaje BA, los turistas nacionales encontrarán una serie de descuentos y beneficios, podrán conocer los prestadores del sector que ofrecen sus servicios, y habrá una gran oferta turística y cultural, renovada y readaptada a este contexto. “Super Viaje BA” ofrece descuentos dentro de las categorías de alojamiento y empresas de transporte de hasta el 50%, 2×1, 4×3 y cuotas sin interés. También se puede encontrar la opción de planes familiares con descuentos especiales para menores. En algunos casos habrá un código de descuento en la web, a través de la redirección mediante un link o a través de contacto vía mail o mensajería móvil. Los prestadores turísticos ofrecerán descuentos con una vigencia mínima de 2 meses. La propuesta invita a escaparse un rato a la Ciudad o unos días durante el próximo fin de semana largo de agosto.

¿Qué tiene que saber el turísta que llega a la ciudad?. El único requisito es testearse podés pedir turno cuando llegas es gratuito y no hay esperas.